Fabricacion de una vaina de espada - paso a paso 
Autor: Juan Antonio Suárez
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Partiendo del hecho de que no soy ningún profesional, sino un simple aficionado y que es la primera vaina que hago; ruego a los lectores un poco de comprensión si meto la pata o echais a faltar algo. Además... no me echeis todavia a los perros, el tutorial se me ocurrió después de haber empezado y por eso no hay fotos de la primera fase (medida y corte).
Doy por supuesto que aquellos que se metan en este fregado, contarán tanto con herramientas como con algo de pericia o afición por el bricolaje (si no, santigüaos un par de veces antes de empezar).
Ah, si deseais ver las fotos en grande, pinchad en ellas.
Hale.... vamos a la faena.
Materiales:
- Dos tablas de madera (pino, fresno, abeto, picea, etc,.) 10 cm más largas que el largo total de la hoja de la espada y 2 cm más anchas que la misma. El grosor de cada tabla debe ser como minimo el doble del grosor real del nervio central de la hoja de la espada a enfundar (podeis tomar la medida con un calibre o pie de rey). La madera debe tener la veta vertical (o sea de arriba a abajo) para que se pueda rebajar facilmente con el formón o la gubia. Evitad a toda costa las maderas prensadas (aglomerados, tableros de okume, etc.,) o las pasareis canutas aparte de tener que volver a comprar las tablas.
- Para el forro interior (de forma que la hoja no sufra ni roce con la madera) yo he usado una piel fina de cabra de unos restos que quedaban. (Podeis ver el estampado tipo "tanga leopardo" que tenian, observando el fondo de algunas de las fotos).
- Tablero de corcho duro de unos 2mm de espesor, para el caso de que el vaciado no haya sido todo lo profundo que debiera.
- Cola de contacto.
- Cola blanca.
- Para el exterior y acabado, yo he usado un cuero del tipo "piel de ante" y tiras de cuero (de las que se usan para coserlos) para los trenzados de adorno (si comprais cuero, hacedlo en un almacen de curtidos u os arruinareis); pero esto es a gusto del que lo hace. Podeis forrarla, lacarla, barnizarla, etc,. Si vais a colocar boquilla y batiente (por donde se mete la hoja y la punta de la vaina), podeis realizarlas en latón (ojo, que no sea estirado o lo único que podreis hacer será doblarlo) o cinc; eso, si teneis la moral de martillear enderezar y pulir (por no hablar de un pequeño yunque, al menos).
Herramientas:
- Sierra de calar (en su defecto sierra normal).
- Gubias o formones (recomiendo gubias).
- Maza de madera o martillo ligero para empujar la gubia en algunos puntos.
- Lija media y fina para los acabados (si conseguis meter una lijadora en el vaciado, decidmelo).
- Lima para madera.
- Regla o metro (yo usé regla).
- Lapiz para marcar (carpintero, o de punta gruesa, etc.,)
- Sargentas (no, no es un suboficial con... eso), mordazas o pinzas para la sujeción.
- Cuchilla de zapatero, lezna o cutter (no de los "todo a cien", por favor) para el corte del cuero.
- Brocha mediana.
- Escoba (para recogerlo todo u os las vereis con la parienta, cosa poco recomendable).
Y para los principiantes..... pinzas, tiritas, yodo y si es menester, hilo de sutura (esperemos que no haga falta).
Proceso:
Medida y corte:
Lo primero, colocad la hoja de la espada encima de la tabla y centradla correctamente. Aseguraos de que la dirección de la veta de la madera fluye hacia lo que será la punta de la vaina. De esa forma os será más sencillo rebajar y no os llevareis media tabla al meter la gubia.
- Marcad alrededor de la hoja todo su contorno en la tabla.
Ahora, con la regla
o metro, medir 0'5 cm hacia fuera del contorno e id marcandolo en su totalidad de manera que tengais dos contornos; uno el exacto de la hoja y otro exterior con 0'5 cm más de anchura.
- Unid las tablas bien sujetas entre si por medio de dos sargentas, y que la tabla marcada tenga la cara que habeis contorneado pegando a la cara de la otra tabla. Asi al efectuar el corte seran identicas.
- Realizad el corte por el exterior del segundo contorno (el más alejado ).
- Colocad de nuevo la hoja de la espada en la tabla que no fue marcada (por la cara que pegaba a la otra), centradla correctamente y marcad el contorno como antes.
Ahora, debeis tener dos tablas gemelas con sus correpondientes contornos interiores marcados.
Vaciado:
Con la gubia o el formón y una gran dosis de paciencia, id rebajando desde la boca de la vaina hasta la punta sin rebasar el exterior de la linea del contorno de la hoja. Vaciad hasta la mitad del grosor de la tabla*.
Os dareis cuenta de que a veces es necesario "marcar" la linea de contorno con unos golpecitos del martillo y la gubia en esta; asi, no metereis la gubia hasta el fondo.
No tengais prisa. Es preferible
rebajar poco a poco que arrancar una astilla demasiado gruesa y fastidiarla.
Una vez finalizado, repetid el proceso con la otra tabla. Y al finalizar, lijadlo convenientemente para que quede suavito.
Podeis ir colocando de cuando en cuando, la hoja en cada tabla para ver que el rebaje es el adecuado. OJO, no rebajeis el total del grosor de la hoja en cada tabla SOLO LA MITAD, o la espada bailara en la vaina como si tuviera el mal de San Vito (amén de poder salir disparada en cuanto la vuelvas lo más mínimo).
Union de piezas y forrado interior:
Una vez vaciadas las tablas, comprobad que unidas entre si (sin pegar), la hoja de la espada entra y sale con algo de holgura. Esta holgura es necesaria para el forrado interior (no hagais la imbecilidad que hice yo, que no me di cuenta y tuve que levantar 2mm con el maldito corcho una vez forrado).
Pero sobre todo, que la hoja entre y salga sin tener que ejercer presión o fuerza; de no ser así, es probable que en una de esas estalleis la vaina (cosa que no creo que os haga mucha gracia). Si por lo que sea no encaja sin tener que hacer fuerza, o rebajais un poco más o como me toco a mi, pegais una tira de corcho a lo largo de todo el borde del contorno para levantar esos milimetros que os faltan, y cuando esté seca la cola, recortais con la cuchilla (despacito y en bisel, no os cargueis el forro si está puesto).
Hecha la comprobación anterior, colocad una de la tablas sobre la piel del forro y marcad su contorno. Repetid la operación con la otra (como la boca de la vaina iba a ser forrada, yo grapé el excedente de piel al exterior de la vaina).
Cortad las pieles, encoladlas y encolad también la base interior de la vaina (el vaciado). Dejad secar diez minutos y unidlas despacio (o pegareis las pieles hechas un higo). Si las pieles no se pegan estiradas, es posible que al meter la hoja les hagais un rasgon de cuidado, asi que....
Una vez forrado el interior, volved a unir las dos partes (sin pegar) y, como antes, comprobad la adecuada entrada y salida de la hoja; que sea suave y sin tirones (si veis que la piel "muerde" el metal de la hoja y no la deja entrar o salir bien, dadle un poco de grasa de caballo y dejad secar).
Hecho esto, encolad* el reborde del perímetro que rodea al vaciado de las dos piezas, esperad diez minutos y juntadlas ejerciendo presión (sargentas, mordazas, etc..). Hale... hasta la mañana siguiente.
El encolado de las junturas lo he realizado con cola de contacto, porque la cola blanca puede rezumar hacia el interior de la vaina y jorobar el invento.
Seca la unión de las piezas, tendreis ya una vaina majilla. Ahora hay que darle fuerza y consistencia, "pulirla y vestirla".
Lijad muy bien todo el exterior de la vaina hasta que quede bien suave (yo me molesté en rebajar las aristas de las tablas para que no quedasen cuadradas, sino redondeadas y de formas suaves).
Una vez lijada, rebajad la cola blanca con un poco de agua hasta que quede fluida y
con la brocha dadle un par de manos a todo el exterior de la vaina y dejadlo secar bien. Con eso conseguiremos que la madera coja fuerza y resistencia, aparte de tapar todos los poros (si os quedan granitos.... lija al canto).
Entiendo que en el lijado habreis dejado el exterior BIEN liso (sobre todo si vais a barnizar o lacar la vaina).
Forrado, decoración, etc,.:
Para la decoración de la vaina he usado los materiales antes descritos, pero cada cual puede proceder como prefiera. Forrar la vaina no tiene mayor secreto; marcar su contorno, marcar además el espacio de los laterales y el contorno contrario. Cortar el cuero (preferiblemente con cuchilla de zapatero), encolar las dos partes y pegar.
Lo que yo hice para ello fue, pegar primero un lateral, dejarlo secar, pegar un canto, dejar secar, pegar la segunda cara y dejarla secar. De esa manera solo me quedaba por ajustar y pegar el último canto, por lo que podia estirarlo y ajustar bien para asegurarme de un buen estirado y aspecto de la piel.
La parte de piel visible del corte quedó oculta por un trenzado de tira de cuero desde la boquilla hasta el batiente, duplicada en el otro canto para hacer juego.
A la boca de la vaina le he colocado una pieza de piel con un corte del tamaño de entrada de la hoja y pegado los laterales de la piel a la vaina. Estas junturas las he ocultado luego con una tira de tres vueltas hecha de trenzado de cuero que baja en dibujo de zig-zag hasta el batiente, que termina en una borla formada por las terminaciones de todas las tiras y anudada con una tira final.
Y..... E voila. Ya tenemos la vaina en toda su gloria. No es la panacea del arte, pero es mi pequeño orgullo (y que narices.. que es la primera que hago).
En el pie de la pagina os dejo todas las imágenes en secuencia por si os son de utilidad.
Espero haberos sido de ayuda.
Juan Antonio.
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